lunes, 25 de mayo de 2009

The ring III

Me siento como cuando Naomi Watts ve el video en El aro...pero esto es peor que una niña muerta saliendo de un pozo.

Sniff...porqué tuve que ver eso...la mueca no se me quita.

sábado, 23 de mayo de 2009

Síndrome de Diógenes


Pues ayer estaba viendo en el Animal Planet uno de esos programas donde rescatan animales que han sido maltratados o descuidados por sus dueños y veo que hay un hombre que tiene más de 50 gatos, todos metidos en una especie de apartado construido especialmente para ellos, donde todos están juntos y revueltos. La cosa no paró ahí, porque además de los 50 gatitos vivos, aunque enfermos con toda clase de infecciones (hay sida gatuno), el señor amante de los felinos tiene un congelador en su casa y cuando lo abren ¿qué hay? Más de 100 gatos muertos congelados. Me pareció curioso porque hace solo días me leí un cuentito del buen Truman Capote en el que una tierna viejecita congela a sus gatitos muertos por no tener el corazón para deshacerse de sus pequeños cuerpecitos. Y resulta que este tipo de actos son realizados bajo la influencia de una afección psicológica que se llama Síndrome de Diógenes. Es decir, lo que hizo el señor (en su mente) fue adoptar a cuanto gato se le cruzó y darle un hogar, cosa que le salió al revés porque juntó a gatos sanos con gatos enfermos y les hizo más mal que bien. Además de esto, se negaba rotundamente a dejar que Protección animal se llevara a alguno de sus gatitos y en sus ojos se dibujaba una verdadera angustia. El síndrome de Diógenes, según la buena y fiel amiga wikipedia, es característica de personas mayores que eligen aislarse de la sociedad y empiezan a juntar dinero, basura o en este caso, la variante en gatitos. Y me puse a pensar...yo he tenido hasta 10 gatitos en el patio, creyendo que los ayudo y que gracias a mí comen pero, ¿y si me estoy volviendo loca? Una especie de Elena Garro del siglo XX sin el talento y el ex esposo famoso...si bien me había cruzado por la mente el hecho de que tener tanto gato no podía ser normal, ponerle nombre al síndrome me pareció inesperado. Correcto, pero inesperado. En fin, por lo pronto tengo nomás 3 gatos, cifra insuficiente para mis estándares pero ya crecerá. Tengo que conseguir un congelador.

viernes, 22 de mayo de 2009

Short cuenteichon

La señorita Betina se encuentra bastante complacida porque su compañero de trabajo, Don Matutino, le obsequió una bonita caja con chocolates rellenos sin haberlo ella esperado:
-Te compré algo, algo muy caro.
-Un paquete de chicles seguramente- dice con incredulidad la señorita Betina.
-No, es otra cosa, mira.
La señorita Betina se asombra al ver que de hecho se trata de una caja de chocolates, que a ella le encantan y a los que les debe su rolliza figura que tanto le ha molestado por años.
-Chocolates! Gracias...-musita apenada.
Con cierta tristeza se da cuenta de que ella no tiene nada que darle a cambio. No tenía pensado recibir nada ese día. Si así hubiera sido habría comprado algo también, lo que sea en ese momento, pues siempre se sintió culpable al recibir cualquier obsequio, por más humilde que este fuera.
Ahora en la oficina, piensa en posibles ideas para darle un regalo a Don Matutino y todo le parece sorprendentemente insuficiente. Betina siempre ha considerado a Don matutino como un hombre ejemplar, y el que este se haya tomado el momento para comprar una caja de chocolates pensando en ella la sonroja, aunque muy en el fondo le cause cierto orgullo.
Después de muchas consideraciones y tras varias tazas de ese té, que más bien le provoca alucinaciones, llega a la seria convicción de que encontrar el regalo adecuado que exprese exactamente lo que siente por Don matutino es imposible.
Procede entonces a sentarse frente al monitor y escribir lo que parece ser un cuento sin mucho sentido, pero bien sentido, que pretende obsequiarle a Don Matutino, esperando, con algo de tristeza y desazón, que no le tome la menor importancia y lo olvide al cabo de diez minutos.